«Misión imposible: repercusión» es la última película de la saga de acción y espionaje que, interesantemente, ha podido mantener un nivel de calidad y que de hecho ha mejorado con el tiempo, en la cual Tom Cruise sigue demostrando por qué es el rey de las películas de acción gringas…al menos las de calidad.

Después de haber acabado con el Sindicato, Ethan Hunt y su equipo del FMI, Benji (Simon Pegg) y Luther (Ving Rhames), se encuentran en una misión para atrapar a un grupo de anarquistas que trata de recuperar tres esferas de plutonio para construir bombas nucleares. Los anarquistas resultan ser ex miembros del Sindicato que aún tratan de cumplir con su sueño de acabar con el sistema y establecer un nuevo orden mundial. La misión, sin embargo, no va a ser tan fácil gracias a un nuevo miembro del equipo, el agente Walker de la CIA (Henry Cavill) quien no parece muy convencido de los métodos del FMI y que piensa que Ethan puede ser un terrorista.
«Misión imposible: repercusión» es el perfecto ejemplo de una gran película de acción y lo que puede lograr. Como muchos ya saben, Tom Cruise siempre ha abogado por interpretar sus propias escenas de acción y en esta franquicia ha empujado los límites de lo que significa grabar una escena 100% real con él mismo en una situación extrema. Esa es la gran diferencia entre estas películas y muchas otras de acción: lo que ves en pantalla está sucediendo realmente, las peleas son coreografías reales y bien actuadas donde cada golpe se siente real, las persecuciones en auto o motocicleta están llenas de peligros y momentos donde es imposible evitar asustarse o emocionarse, y aunque sabes que los héroes no van a morir, hay una sensación constante de incertidumbre donde te preguntas “¿cómo demonios van a salir de esta?”

La narrativa es también esencial en esta película, un elemento que, aunque pareciera obvio, no les interesa mucho a otras producciones de Hollywood: en el centro están los personajes que ya se volvieron recurrentes en las películas y cuya dinámica nutre de momentos divertidos y a veces emotivos a la película; la historia está escrita de tal forma que no se detiene y se va desenvolviendo naturalmente, con momentos que se convierten en secuencias de acción, luego en escenas y finalmente en los actos que conforman a la película pero que no son completamente distinguibles entre sí. Los villanos, además, no siempre son predecibles y las conclusiones que el público puede deducir de cómo va a resultar cada escena, suelen ser anuladas con giros que no se detienen y mantienen la atención del espectador durante las dos horas y media que dura esta película.

Quizá mi única objeción es que por algunos momentos la película trata de crear momentos dramáticos donde no necesariamente tiene que haberlos, utilizando el pasado de Ethan como la excusa para hacer a la historia “más profunda”. Creo que no es necesario, muchos de esos momentos no funcionan porque requieren que el público recuerde ciertos sucesos de las entregas anteriores, y la mayoría de los que asisten a ver esta película probablemente no recuerdan esos detalles.
Ahora, ¿es tan buena como todo el mundo dice? ¿Merece esa calificación tan alta en sitios como Rotten Tomatoes (RT)? Primero que nada hay que recordar que el porcentaje de RT no es una calificación de la película realmente, es el porcentaje de aprobación de los críticos que son parte de la página. El 97% con el que la película cuenta significa que 97% aprueba la película, pero no necesariamente la consideran una obra maestra ni mucho menos. Creo que Repercusión merece el reconocimiento que ha recibido porque es una película muy disfrutable, un ejemplo de film de acción ejecutado con maestría y que supera por mucho el status de “película palomera”, pero no, no es una gran obra de arte que revolucione la forma de hacer cine, y sinceramente no tiene por qué serlo.
Calificación: 4/5