En esta sección, la cual me gustaría escribir a inicios de cada semana, estaré recomendando películas que pueden disfrutar desde la comodidad de su sala, ya sea en Blu-ray, DVD, streaming, on-demand o cualquier plataforma que sea de su preferencia.
Para esta primera entrega les recomiendo 3 excelentes películas que pueden ver a través de Netflix, quizá el medio más fácil de encontrar en los hogares:
Misión Imposible: Nación Secreta (Mission Impossible: Rogue Nation, 2015)
La quinta entrega de la franquicia que inició en 1998 confirma que las películas de espionaje siguen vivas y que pueden ser realmente entretenidas. Mientras que gran parte del cine de acción de Hollywood se ha empeñado en montar secuencias cada vez menos creíbles, rayando en la fantasía (o en la idiotez), Misión Imposible expone a sus personajes a momentos que se sienten auténticamente peligrosos, de las cuales sólo pueden escapar utilizando su ingenio y trabajando en equipo. Tom Cruise se toma el riesgo muy literal colgándose de un avión en pleno vuelo para filmar la increíble escena con la que inicia la película, y el resto de la acción es igualmente emocionante. Por su parte, el grupo de personajes que se ha forjado desde la tercera entrega le da continuidad a relaciones que, a pesar de no ser entrañables, se han vuelto medulares para esta saga.

Los productores de James Bond deberían tomar nota sobre la consistencia en la calidad con la que llega cada nueva entrega, y los señores que deciden que una flota de automóviles aterrice desde un avión a una autopista en Rápidos y Furiosos quizá deberían preguntarle a Cruise y a su equipo una que otra idea que no atente contra la inteligencia del público.
Deseos culpables (Shame, 2011)
Esta historia sobre un hombre adicto al sexo muestra la resiliente autodestrucción de la personalidad a la que llevan las obsesiones. Michael Fassbender entrega una de sus mejores actuaciones como el protagonista de la cinta, Brandon, un soltero en sus 30s que ha desarrollado una necesidad patológica al sexo, ya sea en las relaciones que tiene con cualquier mujer que conoce o en forma de pornografía, y que no le permite llevar a cabo sus tareas cotidianas.

La película no escatima en escenas sexuales explícitas pero nunca cae en el morbo innecesario. Por el contrario, todo lo que se muestra va orillando al hundimiento a un hombre cuyas relaciones se han vuelto vacías o redundantes ante la inminente búsqueda del sexo y la posesión. La relación casi incestuosa con su hermana, los intentos fallidos de establecer relaciones cercanas con las mujeres, la impotencia sexual, todos son síntomas de la humanidad deformada de un adicto. El director Steve McQueen respeta a su público y lo dirige hacia una historia que resulta creíble, libre de prejuicios y que en vez de aventurarse a emitir juicios, se comparte para hacer sentir y emocionar.
La Última Pelea (Warrior, 2011)
A pesar de que Tom Hardy fue llevado a la fama internacional gracias a su papel como Bane en Batman: El Caballero de la Noche Asciende en el 2012, Warrior, dirigida por Gavin O’Connor, ya lo había consolidado como uno de los mejores actores de su generación. En este film, Hardy y Joel Edgerton interpretan a los hermanos Tommy Riordan y Brendan Conlon, quienes, de forma separada y por razones personales, deciden competir en artes marciales mixtas (MMA en inglés), sin saber que se enfrentarán cara a cara en el evento más grande de esta disciplina. Nick Nolte interpreta de forma magistral a Paddy, el padre de ambos luchadores, un alcohólico que busca redimirse con sus hijos a pesar del daño que parece irreparable.

A pesar de que la premisa suena poco interesante y pareciera a algo que ya hemos visto muchas veces, resulta una sorpresa bienvenida que esta no sea una película sobre MMA, ni sobre superación personal, ni es un cliché con un golpe de suerte en el último momento. Es una historia sobre una familia quebrada donde cada miembro se encuentra en un punto difícil de sus vidas, con una lucha que el otro no entiende, pero las cuales serán entrelazadas por un mismo momento decisivo. El resultado es una historia emotiva, entrañable y muy bien ejecutada, con una dirección que entiende que detrás de cada luchador hay un ser humano cuyo espíritu, a pesar de la fuerza física, es vulnerable, así como actores que se toman en serio esta responsabilidad con sus personajes y la cumplen.
Tras escribir estas breves reseñas, puedo observar algo entre estas tres películas: son un claro ejemplo de que la ejecución es mucho más importante que la idea, el cómo es más importante que el qué. Quizá pensemos que las escenas de acción ya no pueden sorprendernos, que las historias sobre adicciones siempre son moralistas y acomplejadas, o que las películas sobre luchadores dejaron de ser originales hace décadas, pero Misión Imposible, Shame y Warrior nos demuestran que el cine trasciende al tiempo y a las modas, y que siempre podrá encontrar nuevas formas de emocionarnos.
Buenísimas recomendaciones! No he visto Shame aún, y ahora creo que debo hacerlo pronto. Tal vez dos últimas reseñas me parecen un poco spoilerosas, pero no tanto como para que no se antoje ver las películas. A mí Warrior también me sorprendió bastante como una historia muy humana, encuadrada en por escenas muy sólidas de peleas, lo cuál también se agradece.