El horizonte es solo otro inicio: reflexiones sobre Interestelar (spoilers).

Interstellar 2

Esta es más una reflexión que una crítica. Es un conjunto de pensamientos y sentimientos que cruzan mi mente cuando pienso en los logros que Interestelar tiene como un espectáculo artístico, sobre todo en pleno 2014. Quiero compartirles lo que, en mi opinión, es admirable de esta película, lo que nos recuerda que el cine puede lograr, lo que hemos olvidado de este arte y que debería regresar. Tal vez me tachen de nostálgico pero la realidad es que el cine comercial se ha vuelto descaradamente más comercial, y elementos como la secrecía de un relato, la originalidad y el sentido artesanal de su parte técnica se han perdido entre veranos -y ahora inviernos también- donde la cartelera solo muestra adaptaciones de comics, adaptaciones de novelas y adaptaciones de otras películas, todas igualmente escritas e igualmente realizadas.

Interestelar fue dirigida por Christopher Nolan, un director como pocos en Hollywood que guarda en secreto gran parte de los detalles de sus historias, pero también tiene un gusto por filmar con métodos poco usuales para el estándar actual: grabar con rollo de 35mm en vez de cámaras digitales, utilizar efectos prácticos como maquetas y limitar el uso de CGI (imágenes generadas por computadora). Nolan parece pertenecer a otra generación de directores, de artistas que respetan la experiencia que el cine proveía hasta hace poco, un espectáculo que como tal debe sorprender visualmente pero también debe sorprender con sus giros dramáticos y narrativos.

Si por alguna razón has estado en un agujero en los últimos meses y no conoces nada sobre Interestelar, déjame felicitarte, es un logro llegar a una película con tanta anticipación y no saber nada de ella, pero además es una virtud que no me gustaría arruinarte. La película, a grandes rasgos, trata sobre un astronauta obligado a cultivar dado que el mundo se ha quedado sin alimentos y ahora debe viajar al espacio y encontrar una solución a este problema. Prácticamente eso es todo lo que tendrías que saber. Con ello, puedes imaginarte un gran despliegue de efectos visuales de primer nivel, una historia interesante que plantea un problema que no suena descabellado para nuestra época, y si has visto El Caballero de la Noche y El Origen, igualmente dirigidos por Nolan, sabes que puedes esperar emoción.

Chris Nolan

La mayor parte se cumple. Interestelar es un deleite visual, sobre todo si puedes presenciarla en una pantalla IMAX (esta película filmó algunas escenas con cámaras IMAX específicmente diseñadas para ese tipo de salas) y la historia se mantiene intrigante -casi- hasta el final. Hay cuestiones con el guión e ideas que no parecen desarrollarse, y un tercer acto que parece interminable, pero la película como un todo es muy disfrutable y sales de la sala con reflexiones interesantes. Probablemente te cueste trabajo seguirle al paso a las cuestiones físicas que se plantean y ya para el final ni siquiera les busques realismo pero nada de eso importa porque es una película. El elenco es de lo mejor, pero aún así no logra entregarnos actuaciones increíbles, probablemente porque este no es un drama donde la interacción entre personajes es primordial o porque la misma distancia entre ellos evita que se de esa conexión. Sin embargo, todo esto no evita que te preocupes por los personajes -y por la humanidad misma- en un relato que habla más sobre nuestro futuro como especie que sobre personas.
Hasta ahí mi comentario crítico del film. Te invito a que la veas, que la disfrutes y que concuerdes o disciernas conmigo. Abstente de leer la siguiente parte a menos que ya hayas visto la película. Ahora, hay otros logros que quiero discutir.

Interestelar es una idea original, con una propuesta original que resuena en un momento de la humanidad donde el reto de la alimentación es real, es tangible y solo empeorará en los próximos años. En la película no se explica porqué sucedió pero te das cuenta de cómo la civilización como la conocemos se terminó por la desaparición de los cereales básicos, transformándose en esta desesperada, decadente, fría y vacía sociedad que no alberga ninguna esperanza para su futuro. Los logros del siglo XX se recuerdan como errores o simples consecuencias del contexto, la educación es un mero adorno que no busca potenciar el talento sino que reprime a los jóvenes a convertirse en granjeros. Los hombres nos hemos convertido en sobrevivientes organizados que ya no buscan superarse sino existir por una generación más, al menos.

Dentro de este escenario trágico hemos perdido nuestra sed de conocimiento y de descubrir. En la necesidad de preservar la humanidad hemos perdido nuestra humanidad y, en palabas de Coop, hemos dejado de preguntarnos nuestro lugar en el universo para preguntarnos nuestro lugar en el polvo. ¿Llegaremos a ese punto en nuestra historia, donde nos encontremos al borde de la extinción? ¿En ese momento haríamos lo necesario, incluso aventurarnos en la más arriesgada travesía que el hombre haya hecho? La fragilidad de nuestra sociedad se ve expuesta en esta historia, nuestra soberbia de creernos los amos del planeta, cómodos con la extracción eterna de sus recursos, es insostenible, y finalmente nos orillará a la autodestrucción, ya sea deliberada o inconscientemente.
¿Tenemos el coraje para ser mejores hombres que aquellos del film o terminaríamos igual o incluso peor?

Interestelar es más que nada un viaje, tanto en el sentido literal como metafórico: es descubrir nuevos mundos, no muy distinto de los viajes que emprendían los griegos en sus mitos o los europeos en el renacimiento. Tal vez hoy ya se nos olvidó que el horizonte no es más que otro inicio. Estamos tan acostumbrados a observar nuestras pantallas para ver lo que hay allá afuera que ya no nos interesa descubrirlo. Ya no nos interesa ser los protagonistas de nuestra propia aventura mientras podamos prender un aparato y ver la que sea que nos pongan en frente. Eso es lo que me recuerda a esta película, a desear descubrir, conocer, investigar, a vivir. Es increíble ver una película en 35mm con efectos visuales reales y no pura animación por computadora, pero lo más increíble fue enfrentarme al miedo de perder la sed de explorar.

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No puedo dejar de comparar esta película con Gravedad de Alfonso Cuarón, y no en el sentido que se imaginan. Casualmente ambas son ciencia ficción y son visualmente impactantes, pero lo que me demostraron estas dos producciones es que aun se pueden hacer ideas originales y bien ejecutadas en el cine comercial. Yo ya estoy cansado de ver los mismo en la cartelera, con el mismo tipo de héroes y con la misma estética que siguen una fórmula «exitosa»: superhérores y CGI, novelas de adolescentes y CGI, comedias románticas mal actuadas. Ver que todavía algunos cineastas se arriesgan en el mundo comercial (porque el independiente es un caso completamente aparte), y que cuentan algo atrevido con más preguntas que respuestas es esperanzador. Eso es lo que estas dos películas pueden demostrar y lo más asombroso de Interestelar.

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